Sergio Sanz | sergiosanz
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Author: sergiosanz

Me harto de leer críticas musicales en las que se ensalza a la banda o al solista pertinente por su “actitud”; no porque tengan una actitud concreta, que sería lo propio, sino porque “tienen actitud” o incluso “tienen mucha actitud…” (???!!!)
Vamos a ver, chicos de la prensa o del libelo musical, antes de entrar en el fondo de la cuestión y, ya que se supone que os dedicáis a escribir, deberíais tener una actitud algo más respetuosa respecto al idioma con el que os ganáis la vida.
No existe, al menos en castellano, la posibilidad de “tener actitud” así a secas… Ya nos gustaría a muchos poder ir con nuestra actitud por ahí a dar una vuelta, pero yo por más que lo he intentado no he encontrado la manera… Porque se puede tener una actitud arrogante, apocada, chulesca, ofensiva, defensiva, desafiante, conciliadora, interesada, etc… Pero decir que alguien “tiene actitud” o “tiene mucha actitud” es como decir que alguien “tiene comportamiento” o que “tiene mucha conducta” o “mucha postura“ (Bueno, a algunos de estos elogiados ‘artistoides’ de la actitud postureo no les falta, hay que reconocerlo).
En fin… Ya que este mundillo de la música popular no cotiza a día de hoy precisamente al alza en valoración social, convendría que los que escribís sobre él os abstuvierais de exhibir tan a menudo lo que en vuestro lenguaje podríamos calificar de “una actitud bastante analfabeta”.

Y ahora, al fondo: si no lo he entendido mal, cuando alguien dice de un grupo o solista, en ese chispeante lenguaje de la crítica musical, que “tienen actitud”, parece querer decir que creen en lo que hacen y resultan convincentes defendiéndolo. Si es así, no me parece un argumento como para lanzar las campanas del ‘rock’ al vuelo. También creen en lo suyo los testigos de Jehová y yo sigo sin abrirles la puerta.
Y en cuanto a lo segundo, esa capacidad de persuasión del músico, aun pareciéndome una virtud, lo será sólo si aquello de lo que me está intentando convencer vale realmente la pena. Si no es así, inmediatamente pensaré que sólo estoy frente a un buen vendedor con un mal producto. Y para buenos vendedores, francamente, me quedo con los que irrumpen cada día al otro lado del cable para ofrecernos los servicios de cualquier compañía telefónica. (A punto estuvieron un día de venderme una línea que ya tenía contratada… Eso sí que es actitud…!!!) Pero, como comprenderéis, desde entonces y a riesgo de parecer antisocial, tampoco les cojo el teléfono.
Así que, resumiendo, que es verano… Dejémonos de “actitudes”, de posturitas, de melonadas, de soplapolleces en definitiva. Tomémonos la música popular en serio y hablemos de canciones, de melodías, de textos, de ritmos, de voces, de interpretaciones, de arreglos, de sonido, de producción… De música.
Valorar superlativamente lo anecdótico sólo puede alimentar en buena lógica la idea de que lo sustancial (la música) o no existe o no vale la pena. Todo ese ruido de trompetería (llamadle “actitud” o como os plazca) que recibe los elogios de una crítica desnortada, no es más que la brillante sonrisa de ese vendedor al que muchos no le abrimos la puerta, porque nada más asomarnos a la mirilla sabemos que sólo vende humo… Eso sí, “con mucha actitud”.